Aprendizaje-Servicio: éxito educativo y servicio social emprenden juntos

Aprendizaje-Servicio: éxito educativo y servicio social emprenden juntos

El movimiento para la restauración de un parque, un programa radiofónico para impulsar hábitos saludables, una carrera solidaria, una campaña de recogida de alimentos, un huerto urbano, la reconstrucción de un albergue, talleres on-line con el objetivo de cuidar y conocer tu identidad digital... todos y cada uno de estos proyectos han sido dirigidos y protagonizados por niños y adolescentes gracias a la metodología del Aprendizaje-Servicio (Aps) ¿Te atreves a emprender tu propio proyecto Aps?


El movimiento para la restauración de un parque, un programa radiofónico para impulsar hábitos saludables, una carrera solidaria, una campaña de recogida de alimentos, un huerto urbano, la reconstrucción de un albergue, talleres on-line con el objetivo de cuidar y conocer tu identidad digital… todos y cada uno de estos proyectos han sido dirigidos y protagonizados por niños y adolescentes gracias a la metodología del Aprendizaje-Servicio (Aps) ¿Te atreves a emprender tu propio proyecto Aps?

El aprendizaje-servicio (ApS) es un método para unir éxito educativo y compromiso social: aprender a ser competentes siendo útiles a los demás, aprender haciendo un servicio a la comunidad.

A través del aprendizaje-servicio los niños y los jóvenes mejoran sus resultados de aprendizaje en conocimientos, capacidades, destrezas, actitudes y valores morales, pero lo hacen al tiempo que actúan como ciudadanos comprometidos con el entorno.

Esta metodología reconcilia en objetivos comunes el enfoque de aprendizaje del sector educativo formal y el enfoque de acción social del sector educativo no formal. En las prácticas de aprendizaje-servicio, las escuelas e institutos colaboran activamente con las entidades sociales del entorno.

El aprendizaje-servicio es, por tanto, una combinación original de dos elementos conocidos: el aprendizaje basado en la experiencia y el servicio a la comunidad. La novedad está en el entramado de ambos elementos, no en cada uno de ellos, sobradamente conocidos en educación formal y no formal.

Uno de los ejemplos más claros es el proyecto Campaña de Donación de Sangre donde chicos y chicas de primaria y secundaria, en el marco de las asignaturas de Ciencias Sociales, Ciudadanía, Lenguaje o Biología, desarrollan su propia campaña en el vecindario, colaborando con el Banco de Sangre de la localidad. Así consiguen aplicar y profundizar contenidos curriculares: sobre la sangre, los grupos sanguíneos, el sistema circulatorio, las necesidades de sangre en los hospitales, los accidentes… y también aprenden a organizarse, a comunicar mensajes, a relacionarse con los adultos. Pero no sólo se logra eso: a través de estos proyectos ApS los chicos y chicas consiguen casi el doble de donaciones y de nuevos donantes que las campañas ordinarias del banco de sangre.

Otro ejemplo constructivo puedes disfrutarlo con el siguiente vídeo:

El Reto del proyecto

El Aps trata de enfrentarse a un cóctel de dos problemas: el fracaso escolar y la crisis de educación en valores y para la ciudadanía.

En España hay actualmente más de 4.000.000 de chicos y chicas que se encuentran en el período de escolaridad obligatoria (Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria).

El alarmante índice de fracaso escolar roza y, en algunas zonas, supera, el 30% de los jóvenes, situándose entre uno de los más elevados de Europa. Uno de los factores más relevantes es la desmotivación de los jóvenes hacia unos aprendizajes académicos en gran parte inadecuados a la sociedad del siglo XXI y poco significativos para sus vidas.

Por otro lado, la grave crisis de educación en valores, en el marco de la actual crisis económica, está provocando fenómenos alarmantes como el consumo irresponsable de drogas, las actitudes antisociales y los problemas de violencia, abuso y xenofobia a nivel familiar, escolar y vecinal.

En un momento histórico en que los españoles -¡no sólo los jóvenes!- deberíamos, más que nunca, fortalecer nuestro compromiso con la justicia social y la democracia, arrastramos la inercia de considerarnos y actuar más como clientes exigentes proclives al consumo y al individualismo que como ciudadanos orientados al bien común.

En nuestro imaginario colectivo, para ser más sabio vas a la escuela, pero para ser más bueno, vas a una ONG. Pero, parafraseando a Adela Cortina, no se construye una sociedad más justa con ciudadanos mediocres, y por tanto los esfuerzos educativos deben dirigirse a formar ciudadanos competentes, capaces de transformar el mundo.

Este anhelo integrador, sumatorio, está en la base del aprendizaje-servicio, que crea un “círculo virtuoso” entre ambos componentes. En los proyectos de aprendizaje-servicio se supera el divorcio entre el servicio a la comunidad y el aprendizaje, porque en ellos se funden intencionalidad pedagógica e intencionalidad solidaria y, por tanto, son proyectos educativos con utilidad social.

El aprendizaje-servicio se practica en todos los niveles educativos, desde la educación preescolar hasta la Universidad y la formación permanente de las personas adultas. Se practica en la educación reglada, pero también en la educación no formal.

Implica principalmente a los niños, jóvenes y personas adultas que se están formando, pero también al profesorado, a las familias y a las entidades sociales, puesto que para actuar en la comunidad es necesario el acuerdo de sus actores educativos y sociales.

Objetivos general

–   Desarrollar una metodología que gracias a la implicación activa de los alumnos en el proceso logre mejorar los resultados educativos y resolver problemas sociales del entorno social, en un proceso que sume intencionalidad pedagógica e intencionalidad solidaria.

Objetivos específicos

–   Desarrollar dinámicas de participación compartida con familias, profesorado, educadores y jóvenes de la mano de instituciones y actores sociales para implicarse en comunidad.

–   Vincular el aprendizaje académico con fenómenos reales y cercanos a la vida cotidiana de los más jóvenes implicándoles con proyectos tanto activos como sociales que mejoren su rendimiento educativo y su vinculación con la comunidad.

La Didáctica del proyecto

Si desde una institución educativa formal o no formal se quiere desarrollar una experiencia de ApS, es conveniente tener presentes los siguientes pasos, que pautan el proceso que va de la concepción del proyecto a su evaluación final.

Tenerlos presentes nos ayudará a ordenar las tareas que es preciso llevar a cabo y a no olvidar los aspectos fundamentales de una actividad de ApS.

¿Cuáles son los pasos en dar? Una secuencia sencilla, común a la de cualquier experiencia de proyecto, podría ser:

PREPARACIÓN + REALIZACIÓN + EVALUACIÓN

Si bien estos son los tres momentos básicos, podemos ser más precisos y subdividirlos en siete etapas:

Etapas de una experiencia de aprendizaje-servicio
A. Preparación del proyecto I. Esbozar el proyecto
II. Establecer relaciones con entidades sociales
III. Planificar el proyecto
B. Realización del proyecto IV. Preparar el proyecto con el grupo
V. Ejecutar el proyecto con el grupo
VI. Finalizar el proyecto con el grupo
C. Evaluación multifocal VII. Evaluación multifocal

En cada etapa podemos identificar fases diferentes, pero su ordenación secuencial, así como la intensidad o el peso específico de cada fase, puede variar en función del tipo de proyecto, la edad y madurez del grupo, el trabajo en red con las organizaciones sociales, las experiencias previas de la escuela o de la entidad, la novedad o antigüedad del proyecto, y otras muchas variables. Pese a todo, lo esencial en este esquema son las siete etapas básicas.

ETAPA FASES
I Esbozar el proyecto 1 Definir por dónde empezar
2 Analizar cómo está el grupo y cada miembro
3 Determinar un servicio socialmente necesario
4 Establecer los aprendizajes vinculados al servicio
II Establecer relaciones con entidades sociales 5 Identificar las entidades sociales para colaborar
6 Plantear la demanda y llegar a un acuerdo
III Planificar el proyecto 7 Definir los aspectos pedagógicos
8 Definir la gestión y la organización
9 Definir las etapas del trabajo con el grupo
10 Motivar al grupo
IV Preparar el proyecto con el grupo 11 Diagnosticar el problema y definir el proyecto
12 Organizar el trabajo que se llevará a cabo
13 Reflexionar sobre los aprendizajes de la planificación
V Ejecutar el proyecto con el grupo 14 Ejecutar el servicio
15 Relacionarse con las personas y entidades del entorno
16 Registrar, comunicar y difundir el proyecto
17 Reflexionar sobre los aprendizajes de la ejecución
VI Finalizar el proyecto con el grupo 18 Evaluar los resultados del servicio
19 Evaluar el conjunto de los aprendizajes adquiridos
20 Proyectar perspectivas de futuro
21 Celebrar la experiencia compartida
VII Evaluación multifocal 22 Evaluar el grupo y cada chico/chica
23 Evaluar el trabajo en red con las entidades
24 Evaluar la experiencia en tanto que proyecto ApS
25 Autoevaluarse como educador en el proceso vivido

Dos observaciones:

– En relación a la participación de los chicos y chicas:

A menudo los educadores tienen que decidir el tema y preparar buena parte del proyecto antes de presentarlo a los chicos y chicas, cuando éstos son pequeños o bien poco experimentados en el arte de impulsar proyectos de grupo.

Pero a la larga los jóvenes deberían participar plenamente en la decisión del tipo de proyecto que quieren realizar y en la planificación de sus etapas. En este caso, las tres primeras etapas se fundirían con la cuarta y, desde la misma concepción, el proyecto se basaría en la participación conjunta de los jóvenes y sus educadores.

– En relación a la reflexión e interiorización:

Una fase de reflexión e interiorización debe estar presente en todas las etapas de desarrollo del proyecto. Eso permite vincular más estrechamente el aprendizaje con el servicio y concienciar a los chicos y chicas de todo cuanto están aprendiendo con la experiencia. En consecuencia,  aseguramos que la experiencia solidaria se enfoca con reciprocidad, respeto y gratitud a los otros, y no con paternalismo o sentimientos de superioridad.

Un ejemplo de desarrollo metodológico puede ser el que propone el departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, en el marco de su política de impulso al aprendizaje-servicio en el nivel de secundaria. Como muestra, el desarrollo de la Carrera Kilómetros de Solidaridad, promovida por la ONG Save the Children, descargable en catalán en :

http://roserbatlle.files.wordpress.com/2014/02/projecte-aps-cursa-km-de-solidaritat.pdf

Otros ejemplos de desarrollo metodológico se pueden descargar aquí:

Banc d’experiències ApS: http://www.aprenentatgeservei.cat/index.php?cm=06.02

Mobil-learning. Mi móvil al servicio de la comunidad:

https://innovacioneducativa.fundaciontelefonica.com/wp-content/uploads/2013/04/mi_movil_al_servicio_de_mi_comunidad.pdf

¡Practica ApS!. Guía práctica de aprendizaje-servicio para jóvenes:

http://www.aprendizajeservicio.net/guias/castellano/index.html

Guías prácticas Zerbikas:

http://www.zerbikas.es/es/guias.html

Competencias s21 

ÁMBITO APRENDIZAJE E INNOVACIÓN

Competencia Pensamiento crítico y solución de problemas

Utilizar pensamiento sistemático Analizar como la partes de un todo interactúan entre sí ,para producir resultados globales en los sistemas complejos
Hacer sentencias y decisiones Evaluar las pruebas, argumentos, afirmaciones y creencias de forma efectiva
Analizar y evaluar los principales puntos de vista alternativos
Reflexionar críticamente sobre las experiencias y procesos de aprendizaje
Resolver problemas Resolver diferentes tipos de problemas no conocidos, tanto de forma convencional como de forma innovadora
Identificar y hacer preguntas significativas que aclaren varios puntos de vista y conducir a mejores soluciones

Competencia Creatividad e innovación

Pensar creativamente Utilizar una amplia variedad de técnicas para la creación de ideas (como la lluvia de ideas)
Crear nuevas ideas y conceptos que aporten valor agregado (ya sea de forma incremental o radical)
Trabajar creativamente con otros Desarrollar y comunicar nuevas ideas a los demás con eficacia
Ser abierto y receptivo a perspectivas nuevas y diversas; logrando incorporar aportaciones y comentarios en el grupo de trabajo
Ver el fracaso como una oportunidad para aprender, entender que la creatividad y la innovación es un proceso a largo plazo, proceso cíclico de pequeños exitos y errores frecuentes

ÁMBITO HABILIDADES PARA LA VIDA PROFESIONAL Y PERSONAL

Competencia Iniciativa y autodirección

Administrar los objetivos y el tiempo Establecer metas con criterios de éxito tangible e intangible
Autodirección Ir más allá del dominio básico de las habilidades y / o plan de estudios para explorar y expandir las oportunidades y el propio aprendizaje para ganar experiencia

Competencia habilidades sociales y transculturales

Interactuar de forma eficaz con otros Reconocer cuándo escuchar y cuando es el momento adecuado para hablar
Comportarse de una manera respetable y profesional
Trabajar de forma eficaz en diversos equipos Respetar las diferencias culturales y trabajar eficazmente con personas de diversas procedencias sociales y culturales
Aprovechar las diferencias sociales y culturales para crear nuevas ideas y aumentar tanto la innovación como la calidad del trabajo

Competencia Productividad y confiabilidad

Gestionar proyectos Establecer y cumplir objetivos, incluso a pesar de los obstáculos y las presiones de la competencia
Priorizar, planificar y gestionar el trabajo para lograr el resultado deseado

Competencia Liderazgo y Responsabilidad

Guiar y dirigir a otros Aprovechar las fortalezas de otros para lograr un objetivo común
Inspirar a otros a alcanzar su mejor esfuerzo y abnegación sirviendo de ejemplo
Ser responsable con los demás Actuar responsablemente teniendo en cuenta los intereses de la comunidad en gene

El Impacto del proyecto

Una vez cerrado y evaluado el proyecto con el grupo de chicos y chicas, los educadores necesitaremos un tiempo para reflexionar sobre la experiencia vivida, teniendo en cuenta también otras valoraciones complementarias a la nuestra: la de la propia escuela o entidad, la de las familias, la de las entidades con las cuales hemos sido trabajando o que nos han proporcionado el servicio…

Al final de esta etapa sería conveniente elaborar un informe o memoria sencilla y práctica de la experiencia realizada, a fin de que no se olvide fácilmente y pueda servir de inspiración a otros educadores y grupos a la hora de emprender nuevos proyectos

–  Evaluar el grupo y cada chico/chica

Podríamos reflexionar sobre los cuatro factores que habíamos tomado en el análisis inicial del grupo:

  ¿cómo han evolucionado los intereses y motivaciones de los chicos y chicas?

  ¿cómo ha evolucionado el nivel académico e intelectual y la adquisición de experiencia?

  ¿cómo ha evolucionado la dinámica del grupo, liderazgo, roles y manera de gestionar los conflictos?

  ¿cómo ha evolucionado el clima moral del grupo, las actitudes y los valores consensuados?

– Evaluar el trabajo en red con las entidades

Puesto que el trabajo en red es uno de los elementos más significativos en los proyectos de ApS, deberíamos poder evaluar:

  la idoneidad de las entidades/instituciones con las cuales hemos compartido la experiencia;

  la forma en que nos hemos organizado y coordinado con ellas;

  la valoración que estas entidades hacen de nuestra colaboración, y

  el balance global y conclusiones que podemos hacer del trabajo en red.

– Evaluar la experiencia en tanto que proyecto ApS

La experiencia vivida merece una evaluación como proceso de Aprendizaje-Servicio. Por ello merece la pena elaborar un pequeño informe final que exprese claramente si se trata de un buen proyecto que sería bueno repetir o no; si ha sido un buen comienzo, pero hay muchas cosas en mejorar para una próxima vez o si nos equivocamos y es preciso rectificarlo. Para tener ideas claras al respecto nos puede ayudar:

a)  revisar todo cuanto planificamos: identidad del proyecto, objetivos educativos, relación con las familias, requisitos de tipo formal, aspectos organizativos, balance económico, etapas de trabajo con el grupo;

b)  plantearnos la sostenibilidad del proyecto, en clave de recursos económicos, in-versión en recursos humanos, satisfacción efectiva de la necesidad social que había que atender…

– Autoevaluación del educador

Para completar esta etapa podemos destinar un tiempo a autoevaluar nuestro trabajo a lo largo del proceso:

  ¿hemos contado con los conocimientos necesarios?

  ¿hemos contado con las capacidades didácticas necesarias?

  ¿hemos sabido resolver los aspectos organizativos del proyecto?

  ¿hemos sabido alimentar una buena dinámica relacional en el grupo?

  ¿hemos acertado en la relación y la comunicación con el entorno?

  ¿cuál ha sido nuestra vivencia personal y profesional de la experiencia?

Puedes encontrar muchas más experiencias en:

60 buenas prácticas de aprendizaje-servicio. Inventario de experiencias educativas con finalidad social: http://www.zerbikas.es/guias/es/60.pdf

Pelis de experiencias: http://roserbatlle.net/aprendizaje-servicio/peliculas/

Mis artículos ApS: http://roserbatlle.net/aprendizaje-servicio/mis-articulos-aps/

Banc d’experiències ApS: http://www.aprenentatgeservei.cat/index.php?cm=06.02

Este post ha sido realizado en colaboración con Roser Batlle, podagoga y emprendedora social, especialista en aprendizaje – servicio.

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